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Instituto
Cervantes
Anuario del Instituto Cervantes 2000
El español en el mundo
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El español
en Estados Unidos:
Perspectiva
Histórica
La
lengua española ha tenido una larga historia en lo que es
hoy Estados Unidos. Fue llevada primero a La Florida, en 1513, por
Juan Ponce de León. Gradualmente, los conquistadores españoles
ocuparon lo que llegaría a denominarse Spanish Borderlands
(Territorios Españoles Fronterizos), que incluían
La Florida, Luisiana y el Suroeste, donde el español pasó
a ser la lengua de prestigio y continuó siéndolo por
un período de entre dos y tres siglos (desde mediados del
siglo XVII hasta la primera mitad del siglo XIX).
El período
colonial español fue más largo en Texas y Nuevo México,
territorios que fueron explorados por españoles a partir
de 1536. Los primeros asentamientos permanentes fueron establecidos
en Nuevo México en 1598, y en Texas en 1659. En Colorado,
por otro lado, el primer asentamiento permanente fue establecido
por campesinos nuevo-mexicanos más tardíamente, en
1851.
Los españoles
ya habían comenzado a explorar Arizona desde la década
de 1530, pero no sería hasta 1700 cuando misioneros jesuitas
que ejercían su labor en el sur de la región fundaron
la primera misión. El primer presidio permanente fue fundado
en 1752.
California fue
la última de las regiones colonizadas por España en
el Suroeste. La primera misión en Alta California se fundó
en San Diego en 1769. En la década de 1840 había 21
misiones de San Diego a Sonoma, 4 presidios y 3 pueblos, pero la
población no indígena tan sólo llegó
a alcanzar una cifra mínima de siete mil personas.
México
se independizó de España en 1821, pero la administración
mexicana de las regiones del Suroeste duraría poco. Texas
se declaró independiente quince años después,
y la subsiguiente guerra entre Estados Unidos y México (1846-1848)
terminó con el tratado de Guadalupe Hidalgo de 1848, por
el cual se cedía a la nación victoriosa todo el territorio
al oeste de Texas. Texas y California pasaron a ser estados de la
Unión en 1845 y 1850, respectivamente, seguidos de Colorado
en 1876. Una vez se constituyeron como nuevos estados, el inglés
fue declarado inmediatamente como lengua única en la enseñanza
en las escuelas públicas, así como la lengua de uso
en los tribunales y en la administración. Arizona y Nuevo
México, por el contrario, tuvieron que esperar mucho más
tiempo, hasta 1912, para que se les admitiera como estados, posiblemente
porque la mayoría de la población era hispana y básicamente
hispanohablante, lo cual hacía difícil imponer el
inglés como lengua única en la enseñanza y
en la administración.
Hacia el final
del siglo XIX el número de hispanos en el Suroeste posiblemente
alcanzó los cien mil, concentrados principalmente en Texas.
Esta situación cambió en el siglo XX: dos olas masivas
de inmigración desde México, la una a partir del comienzo
de la Revolución mexicana en 1910, la otra, después
del comienzo de la Segunda Guerra Mundial, así como un número
significativo de inmigrantes del Centro y Suramérica han
rehispanizado el Suroeste. La inmigración desde Cuba y Puerto
Rico ha tenido un efecto similar en Florida y el Noreste. Hoy día,
está claro que los hispanos han extendido su lengua y cultura
a todos los estados de Estados Unidos.
Los dialectos
coloniales hablados en Florida, Luisiana y el Suroeste han dado
paso a las variedades traídas por los que han llegado durante
el siglo XX, pero tales dialectos no desaparecerían sin dejar
huella importante en las lenguas indígenas, especialmente
en forma de préstamos léxicos, y en el inglés,
incluyendo un amplio espectro de palabras desde términos
geográficos a políticos, que empezaron a ser adoptados
desde los primeros momentos de contacto entre las dos culturas.
Por su parte,
el español tomó préstamos en abundancia de
las lenguas indígenas, especialmente del nahuatl; por ejemplo,
'coyote', 'chocolate', 'tiza', 'mesquite', 'aguacate' y 'tomate'.
La influencia mutua del español y el inglés, especialmente
en Nueva York, Florida y el Suroeste, es, por otro lado, una realidad
ininterrumpida, aunque la dirección de la influencia ha cambiado:
en los primeros momentos de contacto el inglés tomó
más préstamos del español, mientras que durante
el siglo XX el español ha tomado prestado mucho más
del inglés, como sería de esperar en una situación
en la que una lengua está subordinada a la otra tanto política
como socialmente.
Los colonos
anglos no pudieron sustraerse a la influencia de la lengua y cultura
de los que habían precedido en la colonización del
Suroeste. En el siglo XVIII, la vida en el Suroeste tenía
un sabor rural; se desarrollaba principalmente en pequeñas
poblaciones, y en ranchos en los que la cría de ganado era
vital. Por entonces, los españoles y mexicanos ya estaban
familiarizados con la flora y fauna de la región y con las
prácticas de los vaqueros que el cine mitificaría
más adelante. Los recién llegados pronto aprendieron
muchas de las palabras españolas características del
medio y las adaptaron a las reglas fonéticas y morfológicas
del inglés: 'canyon', 'mesa', 'sierra', 'arroyo', 'adobe',
'chaparral', 'saguaro', 'patio', 'hacienda', 'ranch', 'sombrero',
'vaquero', 'rodeo', 'vigilante', 'desperado', 'burro', 'bronco',
y muchas otras pasaron a formar parte del vocabulario inglés.
Los nombres de los estados y de muchas ciudades, pueblos, ríos
y montañas son también españoles: las ciudades
de El Paso, Amarillo, Santa Fe, San Diego, Los Ángeles, San
Francisco, Palo Alto, los ríos Colorado, Brazos, Río
Grande, las «Montañas Sandía» en Albuquerque,
la «Sierra Nevada» en California, las «Montañas
Sangre de Cristo» en Colorado y Nuevo México.
Otro tipo de
préstamo que penetró en el inglés antes del
siglo XX es lo que Hill denomina «Nouvelle Southwest Anglo
Spanish», usado para promover comercialmente el Suroeste como
la tierra del «déjalo para mañana», relajada,
despreocupada. Estos préstamos están relacionados
con la industria turística, sobre todo en Nuevo México,
Arizona y la costa sur de California, y han experimentado un considerable
incremento en los últimos cincuenta años. Entre ellos
se incluyen principalmente nombres de comidas, lugares, calles y
celebraciones, como por ejemplo guacamole, enchilada, taco, tostada,
tamale, margarita, fiesta; frecuentemente a los bares de los hoteles
se les denomina «La Cantina» (que paradójicamente
se refiere a un bar de poca categoría en Hispanoamérica),
La Fiesta de los Vaqueros (un rodeo en Tucson), Cinco de Mayo, y
lugares como La Villa, Calle de Paz, Plaza del Rey. También
son frecuentes las combinaciones de nombres españoles e ingleses,
como Redondo Beach (Playa Redondo), Palos Verdes Estates (Fincas
de Palos Verdes) o El Conquistador Hotel.
El español
en el siglo XX
Durante el siglo XX las Tierras Fronterizas Españolas se
han rehispanizado debido a la inmigración y el español
colonial está dando paso a las variedades traídas
por los inmigrantes. El persistente empobrecimiento económico
ha seguido enviando millones de ciudadanos mexicanos principalmente
de áreas rurales a través de la frontera norte. Ellos
constituyen el grupo más numeroso entre los inmigrantes de
origen hispánico en Estados Unidos. Asimismo, miles de individuos
de Centro y Suramérica y de España motivados por factores
de tipo político y económico han inmigrado a Estados
Unidos. California, Los Ángeles en particular, ha sido elegida
como el destino preferente de los refugiados políticos procedentes
de Centroamérica. Estos inmigrantes han traído muchos
dialectos diferentes del español, pero las variedades dominantes
siguen siendo sin duda las mexicanas, que representan formas variadas
de hablar el español que abarcan desde lo rural a lo urbano,
del norte de México a lugares tan al sur de la frontera como
Puebla y Oaxaca, y de dialectos no estándares.
Hay que dejar
claro que hablar del español en Estados Unidos no es fácil,
dado el gran número de variedades de esta lengua habladas
en este país. Por ejemplo, al menos en California, el constante
flujo de centroamericanos con su característico voseo -uso
de vos en lugar de tú -, aspiración de 's' en final
de sílaba ('costa' se pronuncia /cohta/) y también
frecuentemente en inicial de sílaba ('sopa' se pronuncia
/hopa/), rasgos desconocidos en la mayor parte de los dialectos
mexicanos, además de numerosas diferencias de vocabulario,
debe ser tenido en cuenta a la hora de identificar su dialecto como
una variedad importante del español, al menos en California.
Hasta la primera
mitad del siglo XX, se podría afirmar que eran dos las variedades
principales de español en Estados Unidos: un dialecto de
tipo puertorriqueño hablado en la costa este y otro dialecto
con rasgos compartidos con la variedad del norte de México,
hablado esencialmente en los estados del Suroeste, aunque hoy en
día extendido a todo el territorio de la nación. A
estas variedades más relevantes, se agregan en la segunda
mitad del siglo XX muchas otras: la cubana, hablada principalmente
en Florida, las centroamericanas, la colombiana, etc.
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