SpanSIG | Apuntes | Tablón | InTradES | Socios | Lengua | Latitudes | HispanicUS
 
 

Se publicó en

Volumen 5, Número 4

Otoño de 1997

 
  Archives | Comments | Order Issue | Subscribe  
   

Ponencia ante el XXXVII Congreso de la ATA

Traducción comercial: Adaptación, localización y literalidad

Reseña de Luis E. Quezada

Entre los numerosos talleres que se ofrecieron durante la 38a Conferencia de la Asociación Americana de Traductores (ATA), celebrada en San Francisco en noviembre pasado, hubo uno sobre English to Spanish Translation for the Private Sector presentado por Rogelio Camacho, Presidente de INT Translations, de México. Me pareció interesante porque se refería a la traducción de textos publicitarios o informativos para la población en general, circunstancias en las que el traductor tiene que familiarizarse no solo con el vocabulario usado en la región o país al que se destina el producto o impreso, sino también con muchos elementos de la cultura local. Esta es una gran responsabilidad en esta época de comercialización masiva y creciente mundialización, porque el redactor publicitario, el periodista y el traductor son profesionales cuyo trabajo va dando forma a la expresión oral y escrita de los millones de habitantes que leen y escuchan el fruto de sus teclados, entre quienes hay personas muy instruidas y otras de nivel educativo bastante precario. Somos, ni más ni menos, formadores de cultura.

Camacho propuso dos ejercicios de traducción comercial, uno sobre un aviso distribuido por una compañía de gas y el otro sobre un producto farmacéutico, para que los concurrentes lo tradujéramos de inmediato. Al comienzo, viendo la traducción que se iba generando en forma colectiva bajo la guía del instructor, me dio la impresión, en algunos casos, de que se estaba cayendo en la literalidad. Ante la objeción, Camacho fue explicando, con los ejemplos que se citan más abajo, que no se trata tanto de literalidad, sino de cuidar la responsabilidad civil del empresario cliente o bien de preferir los términos de uso generalizado entre el público, aunque posiblemente de menor propiedad, a fin de que la traducción no suene extraña.

Esto me resultaba curioso, en cierto modo, porque siendo traductor del Banco Interamericano de Desarrollo, estoy acostumbrado a redactar mis traducciones usando un español neutro, prescindiendo de localismos, a menos que lo exija el proyecto de que se trate, porque los documentos son principalmente estudios socioeconómicos y financieros destinados al Directorio del Banco, a ministros de economía o hacienda y sus asesores y a otras autoridades de los numerosos países miembros de la institución, y todos ellos deben comprender bien el texto a fin de estar en condiciones de aceptar o rechazar los préstamos, que suelen representar muchos millones de dólares.

Pero vamos al grano. Como decía, uno de los textos que usó Camacho en el seminario como ejercicio de práctica se titulaba Beware of carbon monoxide's dangers y pidió voluntarios para ir traduciéndolo colectivamente. La primera frase decía: Carbon monoxide is an odorless, colorless gas. You can't see, smell or taste it, but it's deadly when inhaled! Algunas de las traducciones que se ofrecieron fueron algo como: "El monóxido de carbono es un gas sin olor ni color. No se puede ver ni oler ni saborear, pero es mortal cuando se aspira." Camacho comentó que la traducción estaba correcta, pero que era muy impersonal. Añadió que los redactores publicitarios de las empresas industriales gastan miles y miles de dólares en sondeos de mercadotecnia para redactar sus textos comerciales, y quieren que la traducción sea total y absolutamente fiel al mensaje que desean difundir. En la segunda frase, el original adopta un tono directo y casi personal con el consumidor: You can't see, smell or taste it. La traducción de Camacho fue: "El monóxido de carbono es un gas inodoro e incoloro. No puede verlo, ni olerlo, ni saborearlo. ¡Pero es fatal cuando se inhala!" Explicó que prefirió omitir el sujeto "usted" por ser obvio. Yo traduje la segunda frase de la siguiente manera: "No se puede ver ni oler ni tiene sabor", y creo que resulta más natural, aunque no se dirija directamente a "usted". Algunos preferimos no usar las palabras "inodoro" e "incoloro" por la insistencia de mantener bajo el nivel de complejidad de la redacción, pero el instructor prefirió usarlas.

La siguiente frase decía: To help protect yourself from the dangers of carbon monoxide, make sure your gas appliances are operating safely and efficiently. La traducción que escribí en los breves minutos que tuvimos, fue: "Para cuidarse del peligro del monóxido de carbono, compruebe que sus artefactos de gas estén funcionando en forma segura y eficiente." Sin embargo, alguien propuso iniciar la frase diciendo "Para protegerse de los peligros...", a lo que otra persona observó que no podía omitirse el verbo help, porque había que dejar en claro la responsabilidad del consumidor de cuidarse al usar el producto; vale decir que la empresa de gas asume una responsabilidad que se limita a entregar gas de calidad y en buenas condiciones al usuario y de "ayudarle" a protegerse de los posibles peligros, pero el usuario es el responsable principal de su propia seguridad. Esta responsabilidad es la que debe reflejar la traducción, especialmente a la hora de los juicios y la intervención de las compañías de seguro. De modo que habría que decir "Para ayudarlo a protegerse . . ." Con este ejemplo se comprueba que, a veces, es necesario ser literal. Una cosa es traducir el original de modo elegante y estilísticamente correcto, pero otra cosa es leer entre líneas las responsabilidades judiciales y pecuniarias cuando se trata de productos cuyo uso pueda representar cierto riesgo para alguien. En casos como éstos, el traductor tiene que dialogar detenidamente con el autor del texto, a fin de enterarse de las razones legales que haya tras la redacción del original.

Otro texto que utilizó Camacho era un folleto de una compañía farmacéutica. Una de sus frases decía: ECPs prevent most pregnancies if they are used correctly soon after unprotected sex. Las "ECPs" son, según Camacho, "pastillas anticonceptivas de emergencia" o "PAE" que, en ciertas circunstancias, pueden usarse "a la mañana siguiente". La primera dificultad surgió al determinar si era mejor usar la sigla en inglés, "ECPs", que seguramente aparecería en el empaque del producto, o su traducción "PAE". Luego de diversas razones expuestas a favor y en contra de cada caso, Camacho aconsejó decidirlo en consulta con el redactor publicitario de la empresa. Luego surgió otra disyuntiva: "píldoras" o "pastillas". Varios nos inclinamos por la primera opción y otros por la segunda. Camacho explicó que, siendo ambas correctas, él prefirió usar "pastillas" porque consultó con numerosas mujeres para enterarse de cómo les llamaban ellas, y con farmacéuticos o dependientes para corroborar cómo las pedía la gente, y concluyó que casi el 90% las llamaba "pastillas".

Este ejemplo le sirvió para insistir en la necesidad de la consulta continua y sistemática del traductor con el redactor publicitario, por dos razones primordiales: en este diálogo el traductor tiene la oportunidad de exponer sus razones lingüísticas y el redactor, sus razones legales o comerciales. Si hay divergencia, suele prevalecer la posición del redactor, que seguramente será quien autorice el pago al traductor. Hay que recordar que los lingüistas somos contratados para complacer al cliente entregándole el mejor producto que seamos capaces de producir, sin traicionar la intención que él quiso expresar en su escrito.

A propósito de Traduttore, traditore, es cierto que el traductor vierte en su traducción el entendimiento bueno o malo que tenga del tema, su vocabulario y su estilo, lo cual a veces, por falta de comunicación con el autor y con personas representativas del auditorio destinatario, lo hace apartarse algo o mucho del sabor o la intención del original. De modo que tratándose de traducciones comerciales en las que se requiera interpretación libre, adaptación intercultural o responsabilidad judicial o pecuniaria, el traductor se transforma, a su vez, en redactor comercial en el idioma de la traducción, y al tratar de expresar fielmente el propósito del mensaje original, a veces tiene que ser literal y otras irse al extremo contrario para "localizar" su redacción y adaptarla al uso lingüístico de la clientela potencial. Del mensaje traducido dependerá el éxito o fracaso del producto y hasta de la propia empresa entre la población destinataria, de modo que el traductor no querrá asumir esta responsabilidad propia del redactor publicitario.

En el BID, los traductores solemos consultar con los autores de las propuestas de préstamo, que a veces son varios y cuyas lenguas maternas no siempre son aquellas en las que tienen que redactar. Es decir que son técnicos y profesionales en sus especialidades, pero no necesariamente en redacción de informes, de modo que para nosotros, más decisiva que la posibilidad de ser mal interpretada la traducción por los destinatarios (técnicos y autoridades de gobierno), es la necesidad de captar fielmente lo que los autores del documento quisieron expresar. Naturalmente, combatimos la literalidad a brazo partido. No hay duda de que el traductor trabaja con ideas ajenas, pero al expresar esos conceptos en su propio idioma, se convierte en la nueva pluma viva con que el autor ejercerá, ante un nuevo auditorio, el poder de la palabra.


Comentario de Jack Segura:

Las recomendaciones del Sr. Camacho en general me parecen muy acertadas, pero en el ejemplo de la traducción referente al monóxido de carbono, me deja con algunas dudas.

En primer lugar, los clientes norteamericanos, especialmente los que saben un poquito de español, a menudo utilizan la excusa de la responsabilidad comercial o jurídica para obligar al traductor a ceñirse literalmente al inglés. Cualquiera que haya leído anuncios redactados originalmente en español-no traducidos del inglés-habrá advertido que nunca, o casi nunca, incluyen términología como "compruebe que", "asegúrese (de) que" (please ascertain) (make sure that). Lo mismo o algo parecido sucede con la repetición interminable de "puede" (may), que en la mayoría de los casos no tiene base jurídica ni comercial, sino que es la expresión palpitante de un complejo, más bien norteamericano que anglosajón, de no afirmar nunca nada ni hacerse responsable de nada. En español es más común indicarle al cliente o al paciente directamente lo que tiene que hacer (que al fin y al cabo es lo que quiere saber), sin recalcárselo de antemano como una obligación. Así decimos: "Tome estas pastillas dos veces al día." "Tape la botella después de usarla." O a lo más: "No se olvide de tapar la botella", aunque esto empieza a sonar anglicado. Si el cliente o el paciente hacen lo que se les recomienda, no tienen por qué asegurarse de que deben hacerlo. ¿Qué pasa si "comprueban" que deben hacerlo y después no lo hacen?

En cuanto a la traducción de que "el carbono es un gas inodoro e incoloro...", para mayor paralelismo entre los términos semicultos y los más familiares, yo agregaría, tras una coma a continuación de incoloro, el vocablo "insípido". Y digo semicultos con cierta reserva, porque en realidad son las traducciones que uno encuentra en todo diccionario de inglés a español para colorless, odorless and tasteless. Por lo visto, éstas no se consideran voces semicultas en inglés. En el afán por buscar siempre el menor denominador común, para que todos nos entiendan-como reza la doctrina comercial y publicitaria estadounidense--caemos a veces en despropósitos manifiestos, como sucede en este caso, ya que el inglés empieza precisamente con vocablos semicultos. Incluso, temiendo que alguien no los entienda, los vuelven a explicar diciendo: "no puedo verlo, ni olerlo ni saborearlo." El mismo inglés cae, pues, en la trampa, ya que normalmente bastaría con la última frase. En español, la tentativa de evitar "semicultismos"-perfecta-mente entendibles, en este caso, por la mayoría de los lectores (y si no, se los repetiremos con frases más comunes, para que los entiendan sin tener que acudir al diccionario) nos hace usar locuciones poco naturales y, para el que sepa inglés, de fuerte sabor a anglicismo semántico.

 
   
Ciberteca | Comentarios | Pedir ejemplar | Suscribirse    

 SpanSIG | Apuntes | Tablón | InTradES | Socios | Lengua | Latitudes | HispanicUS