La traducción para Estados Unidos
Leticia Molinero
Vamos a hablar de la traducción especial
para Estados Unidos. Habrán notado que últimamente el español está
con mayor frecuencia en los medios de difusión. Éste es el primer año,
por ejemplo, en que dos de los candidatos a gobernador de Tejas,
debatirán en español. El mercado interno es un mercado muy grande para
el traductor. En mi caso es más del cincuenta por ciento del trabajo.
Antes de entrar en el tema específico de
los criterios de localización para la traducción en Estados Unidos
quiero decir algo que me llena de orgullo y de placer, y es que todo el
material que he utilizado para esta ponencia lo he tomado de nuestra
propia revista Apuntes y de nuestra Web, que me ha llevado
por cierto a muchos lugares de gran interés para el traductor inclinado
hacia la investigación. Y además quiero hacerles notar que la nueva
Web de SpanSIG, que tiene un nuevo nombre muy fácil de marcar, http://spansig.org,
es un portal. Queremos que sea el portal para todos los traductores e
intérpretes, a través del cual encuentren artículos publicados en Apuntes,
temas de interés y enlaces a muchos recursos útiles, y donde también
pueden comunicarse con nosotros en todo lo que necesiten. No es un foro
de consulta, pero ahí encontrarán acceso a algunos de los foros más
importantes.
Así pues comenzaré con una cita de mi
primer artículo escrito para Apuntes en 1994, titulado
"El traductor es responsable ante su mercado": "La
traducción implica prestar un servicio y entregar un producto. El
éxito del producto depende de su aceptación en el mercado."
Claro que se puede decir que la
traducción es también muchas otras cosas, se la puede enfocar desde
distintos ángulos, pero aquí me refiero a la traducción como
función de comunicación dentro de las condiciones de un mercado,
que es lo que hacemos la mayoría de los traductores. Y en este caso
particular, el mercado es nuestro país adoptivo, los Estados Unidos de
América. Y para poder hablar de esto tenemos que entender cómo es el
español de Estados Unidos, cuáles son las características peculiares
de este español.
La traducción es esencialmente un
fenómeno de comunicación, una actividad de comunicación entre dos
lenguas, y entre dos culturas, o más. Entonces, en este proceso de
comunicación que es la traducción, el traductor tiene que asumir dos
puntos de vista: el propio –venimos con un bagaje cultural, unos
conocimientos, una manera de pensar y de escribir— y el del
destinatario de su traducción. Y aquí, en Estados Unidos, es donde se
da una situación de idioma sumamente heterogénea, que es única porque
aquí vienen los hispanohablantes de todo el mundo, y donde además el
idioma se transforma, se crean nuevas condiciones y hay que saber
responder a esas nuevas condiciones.
Ahora bien, desde el punto de vista del
traductor, tenemos una formación básica y cultural. Y la condición
básica esencial es la norma culta del español. Es la norma culta que
existe en todos los países y en todas partes, y que se basa en conocer
la sintaxis, la gramática, y los recursos del español, la manera de
entender las cosas, expresiones y metáforas propias de nuestra lengua.
Que si bien pueden variar de país a país, como dice Grijalbo en su
"Defensa apasionada del idioma español", tienen los
cromosomas de nuestra lengua. Y hay que entender que nadie que no se
haya formado dentro de esta norma culta puede ser un buen traductor.
Así es que la ONU, una de las
organizaciones internacionales que emplea más traductores e
intérpretes en el mundo exige, entre otras cosas, que el candidato a
traductor haya concluido una carrera universitaria en su país de origen.
Esta es una declaración de nivel, porque se espera que el universitario
domine la norma culta de su propio idioma.
Por otra parte, sin embargo, quiero
aclarar que conozco traductores que no han cursado una carrera
universitaria pero que dominan la norma culta mejor que muchos otros que
la han cursado. Es decir que tener un título universitario no es una
condición absoluta, sino más bien una indicación de nivel.
Pero lo que viene al caso es que la
norma culta del idioma propio es la primera condición esencial para
traducir.
Ahora bien, se podría decir que si se
sigue la norma culta todo saldrá bien y no habrá problemas. Sin
embargo en Estados Unidos hay problemas. Hay problemas en el sentido de
que hay muchas personas en cargos de responsabilidad, que controlan el
proceso de la traducción, que deciden en última instancia cómo se va
a publicar una traducción, y estas personas suelen ser bilingües de
segunda o tercera generación, y lo que ellos consideran buen español,
seguramente de buena fe, a veces dista mucho de lo que nosotros
consideramos la lengua culta.
Hay problemas de sintaxis, de
terminología, de calcos del inglés, y a esas personas les cuesta
admitir que ellos no dominan la norma culta. Y además, cuando el
traductor propone mantener ciertos términos y ciertas formas o
expresiones, estas otras personas se refugian en el hecho de que "así
se dice". Entonces, desde ya, todos lo sabemos, ser traductor es
ser también educador. Es una situación delicada, que exige mucha
diplomacia, porque a nadie le cae bien que se le haga notar que no habla
bien. Pero hay que encontrar maneras objetivas de demostrar la validez
de una buena traducción.
Para darles un ejemplo inmediato, el
viernes de la semana pasada me llegó una traducción al español que
decía : "Mas información sobre la deteríoración dental esta
disponible aquí". Al preguntarle a mi cliente cómo era posible
que alguien hubiera traducido esto, me dijo que lo había traducido un
profesor de español, y agregó "poor students!"
Como saben quienes hayan leído nuestra
entrevista al director de este Instituto Cervantes en el último número
de Apuntes, hay también una gran carencia de buen nivel
en el profesorado de español en este país, y una de las funciones de
este Instituto es precisamente tratar de corregir esa carencia, es decir,
educar a los profesores de español.
Entonces, el problema del español en
Estados Unidos es por un lado ser asequibles a un gran porcentaje de la
población que es bilingüe pero que pierde contacto con el español que
consideramos normal. Cabe aclarar igualmente que aquí también hay
mucha gente que habla y escribe buen español, y hay gente que llega
todos los días con un buen bagaje cultural y lingüístico, o al menos
con un español sin el grado de influencia del inglés que se vive aquí.
Pero para caracterizar al problema del español en Estados Unidos diré
que en un extremo está la población con carencias lingüísticas, y
por el otro las personas que no dominan la norma culta pero que
controlan el proceso de traducción.
Por ejemplo, al venir ahora en el tren
leí un anuncio que es una de mis traducciones. Y para mi mortificación
veo que alguien ha cambiado todas las expresiones donde yo evitaba el
uso del gerundio y ha puesto en su lugar los gerundios para copiar el
tiempo continuo del inglés. Nadie me avisó del cambio ni me pidió
permiso. Y éste es un problema para el traductor, un problema de falta
de reconocimiento profesional. Una estratagema que trato de usar siempre
para mantener el control, es pedir que me envíen las pruebas de galera,
antes de la impresión final, para detectar si alguien trató de
modificar la traducción y recuperar lo perdido.
En otros casos, que estamos documentando
en SpanSIG, malos traductores, a veces traductores de empresas que
llegaron a ocupar ese cargo porque se propusieron, porque eran
bilingües, y porque nadie les pidió credenciales que los habilitara
como traductores, cuando son refutados por un traductor profesional,
aducen que no se trata de errores de traducción sino de "diferencias
de maneras de hablar el español", o "diferencias de los
dialectos del español". Esto por supuesto se lo dicen a los
clientes estadounidenses que no saben español. Y no es de extrañar que
la traducción al español se convierta en un dolor de cabeza para estos
clientes. Y esto es malo para nosotros, los traductores.
Imagínense el respeto que inspira al
cliente ese profesor de español que traduce mal. El cliente que no sabe
español cree que está en muy buenas manos y a veces cuesta demostrarle
lo contrario. Esto tiene mucho que ver con la falta de criterios
establecidos para ser traductor en este país. Sin embargo, el traductor
profesional siempre puede encontrar un buen argumento objetivo y
documentado para hacer valer su traducción en estos conflictos.
Por ejemplo, hace poco el asesor
jurídico de un cliente insistía en que la traducción de
"corporation" no es "sociedad anónima" sino "corporación
anónima". Un señor abogado bilingüe que perdió sus raíces,
¿no? Claro que por un lado es fácil demostrar su error con cualquier
diccionario, pero se crea un problema de diplomacia. En Apuntes
hemos citado también la incompetencia lingüística de algunos
representantes y dirigentes políticos que representan al hispano en
este país. Claro que, como también explicamos en nuestra Web (HispanicUS),
ser hispano en este país no es necesariamente equivalente a ser
hispanohablante, pero estas consideraciones van más allá de lo que
queremos decir aquí.
Criterios de localización
¿Entonces cuáles son los criterios de
localización de la traducción en Estados Unidos y por qué los llamo
criterios de localización? Digo criterios de localización porque hay
características propias de la manera en que se usa el español en
Estados Unidos.
Sin ir más lejos, ayer publicaron un
artículo en el New York Times: "The
Latino Culture Wars" (Feb. 24, 2002, City Section), que es muy
interesante porque explica que todos los hispanohablantes que vienen a
Nueva York, sea de donde sean, deben supeditarse a la cultura
predominante que es caribeña. Hay grandes diferencias entre la cultura
caribeña y la cultura continental, y cuanto más nos alejamos del
Ecuador, más se acentúan las diferencias, hasta llegar al Cono Sur.
Ahora bien, la experiencia de traducir
nos enseña a cohabitar con todas estas variaciones del español, a
entender las diferencias y desprendernos de nuestras propias
preferencias para que nuestro trabajo sea aceptado más fácilmente por
el destinatario de la traducción.
Esto es muy importante. A veces pienso
que decir estas cosas es una verdad de Perogrullo, pero en mi relación
con traductores, que es intensa y amplia, encuentro todavía mucha
resistencia a abandonar las preferencias personales y adoptar las
predominantes.
"Benefits" y "Beans"
Hay dos palabras que voy a dar como
ejemplo de esta resistencia. Dos palabras que se usan mucho en las
traducciones para Estados Unidos. Una es la palabra
"benefits": ¿beneficios o prestaciones? En muchos países, y
correctamente, es "prestaciones", pero acá, y a nivel ya
oficial, es "beneficios". Digo oficial cuando el término
figura en una publicación oficial con carácter normativo, como el
glosario del IRS. Entonces si yo le hablo de prestaciones a la gente, no
entienden. ¿Qué me prestan? Éste es un caso de localización. Si bien
sabemos que "prestaciones" es tal vez el término más
acertado, en Estados Unidos decimos "beneficios". En Puerto
Rico se dice "beneficios" y no "prestaciones" y
Puerto Rico da la pauta para todas las traducciones de seguros en este
país, con excepción de "coverage" que en la isla es "cubierta"
y en el continentes es "cobertura".
El criterio a seguir es respetar el
término establecido en el mercado de destino. Por ejemplo, y tomando la
palabra "bean" que se comenta en el artículo del New York
Times, si la traducción es para New York, ese "bean" será
una "habichuela", mientras que si es para la Costa Oeste será
un "frijol". Y si es para todo el país será una "habichuela/frijol",
y esto para dar cabida solamente a los dos grupos mayoritarios, que son
los caribeños ("habichuelas") y los mexicanos
("frijoles"), mientras que en el Cono Sur les llamamos "porotos"
y en España se les dice "judías" o "alubias".
Como ejemplo de adaptación cultural
general, es decir no específica para un grupo determinado de
hispanohablantes, voy a citar una decisión que tomé hace poco para la
traducción de "Cancer Awareness", el título de un programa
para mujeres de bajos recursos socioeconómicos de Nueva Jersey.
Si me atengo a la palabra
"awareness", traduciría "Toma de conciencia sobre el
cáncer". Pero no me gusta, me parece que suena a traducción. Es
decir, no suena a algo que una de esas mujeres le diría a su vecina. En
cambio, si lo traduzco como "Lo que toda mujer debe saber acerca
del cáncer", digo lo mismo pero es algo que se entiende
fácilmente y enseguida. Si bien lo podemos asociar con el título de un
libro famoso escrito en inglés, aun así resulta más natural que
"toma de conciencia", sobre todo para un público donde
comúnmente no se habla en esos términos.
En otros casos, donde traduciría
"split" como "escisión" en un texto formal
relacionado con negocios de alto nivel, traduzco en cambio "separación"
en un texto para personas de nivel común. Y si se trata de
"headache" será "dolor de cabeza" para los
pacientes y "cefalea" para los médicos, y así en muchos
casos.
Si el grupo destinatario es de mayoría
mexicana, los "reports" serán "reportes" pero si el
grupo destinatario es de todos los países, traduzco "reports"
como "informes", un término más tradicional y más alejado
del inglés.
Otra consideración importante, que para
mí es obvia, pero que ha sido objeto de mucha controversia entre los
traductores, es respetar las pautas culturales imperantes. Un caso
ejemplar es la notación numérica. En todas las traducciones para
Estados Unidos se deben dejar las cifras con el punto decimal y la coma
de separación de millares, a diferencia de lo que se usaba
tradicionalmente en el español de España y de la mayoría de los
países latinoamericanos. Aunque ahora eso ha cambiado, y hay varios
países que han adoptado la notación estadounidense (ver diapositiva).
En toda traducción, para cualquier grupo
que sea, y especialmente en Estados Unidos, donde se da el español más
heterogéneo del mundo, siempre nos preocupa poder determinar cuál es
el término más universal. La universalidad del término es un criterio
de decisión muy importante para el traductor.
Aquí es donde la Internet se presenta
como un gran recurso. A diferencia de los diccionarios y glosarios, y
sin quitarles mérito a éstos, la Internet es un organismo vivo y
palpitante que cambia constantemente y recoge las voces del momento,
como "enronizar", verbo creado por el caso de la compañía
Enron, que se comentó enseguida en la prensa de idioma español.
Si bien es verdad que hay traducciones
malas, como mencioné al principio, hay también una gran cantidad de
textos originados en los países hispanohablantes que no son traducción,
y que constituyen un verdadero tesoro de consulta para el traductor.
Por ejemplo, hace poco tenía que decidir
si usaba la expresión "prestar servicios" y "prestador
de servicios" o "proveer servicios" y "proveedor de
servicios". Pensaba que el primer caso es el más castizo, mientras
que el segundo me sonaba a calco del inglés. El segundo caso se usa
frecuentemente en Estados Unidos. Como no terminaba de decidirme, acudí
a la Internet.
Para encontrar el término más
universal, o para dar validez objetiva a un término, en la Internet
podemos ver cuántos casos hay de una u otra expresión y de dónde
vienen. Así, en el caso de "Prestadores de servicios", una
búsqueda en HotBot da 1,200 casos, en su gran mayoría de varios
países latinoamericanos, incluido México, y de España, mientras que
"proveedores de servicios" da 3,300 casos, también
representativos de muchos países.
La misma búsqueda en Google da 208,000
casos de "proveedores de servicios", incluida España y todos
los países latinoamericanos, mientras que "prestadores de
servicios" da 32,200 casos de los mismos países. Esto bastó para
decidirme en favor de la validez de "proveedores de servicios".
Para "proveer servicios"
encuentro 102,000 casos en Google, de todos los países, y para "prestar
servicios" encuentro 169,000 casos, también de todos los países.
Es decir que encuentro un universo donde pueden cohabitar las
expresiones "prestar servicios" y "proveedores de
servicios".
Un criterio importante para las
búsquedas en la Internet es la calidad de la fuente. ¿Son páginas
personales, son traducciones del inglés, o son documentos originales,
publicaciones en periódicos reconocidos o boletines oficiales? Siempre
tomo la precaución de marcar las páginas de consulta, en caso de que
necesite justificar o documentar mi traducción.
Y también se encuentran en Internet las
grandes bases de datos que recopilan los académicos de la Real Academia
Española, como el CREA (Corpus de Referencia del Español Actual) y el
CORDE (Corpus de Referencia Diacrónico del Español). (http://rae.es)
Asimismo existen consideraciones propias
de la cultura corporativa y social de Estados Unidos que se aplican
especialmente a las traducciones para consumo interno. Por ejemplo, los
términos "drug abuse" y "alcohol abuse", que en
otros países se traducen generalmente como "drogadicción" y
"alcoholismo", en este país se traducen preferiblemente como
"dependencia de las drogas" y "dependencia del
alcohol", reflejando las consideraciones culturales imperantes en
el área del cuidado de la salud.
En muchos casos podemos determinar la
validez de un término recurriendo a documentos publicados en español,
de orden oficial, como el glosario del IRS, el glosario de términos de
seguridad social, y otros de esta índole (ver diapositivas).
Una dimensión del problema de la
traducción al español en EE.UU., un problema que afecta a la
profesión de traductor, es la intolerancia, tanto de parte de algunos
traductores como de usuarios de traducción.
"Se dice así" es un término
muy relativo.
El ejercicio de la profesión de
traductor nos enseña a respetar las diferencias y aceptar las variantes
y modalidades del español, e incluirlas en la norma culta. Esta es
nuestra responsabilidad, nuestro buen trato en la comunicación. Y éste
es para mí, el argumento invencible de toda traducción profesional, ya
sea para Estados Unidos como para cualquier otra parte.
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