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Preparación académica de interpretes y
traductores: lagunas y mares.
Bogumila Michalewicz Ph.D. (a.b.d.)
En este país, en el que un plomero no se
atrevería a tocar un grifo o un electricista a cambiar un enchufe si no
tiene su licencia y no pertenece a un gremio o sindicato, la profesión
de interprete fuera de los tribunales, no está controlada por ningún
tipo de exigencia de licencia profesional o de título ya sea
universitario o de otra índole.
La ironía del destino es que si bien un
plomero no capacitado puede causar una inundación y un electricista un
cortocircuito, las consecuencias de un intérprete no capacitado en una
situación de enfrentamiento con un abogado, funcionario del gobierno o
representantes de las fuerzas del orden puede ser catastrófica para la
libertad y reputación de una persona. Pero lo que me preocupa mucho
más es que a veces la vida de una persona puede depender de la
idoneidad del intérprete si esta situación se presenta en un hospital
y se trata de interpretar las instrucciones pre-operatorias o de
tratamiento.
Veamos de donde y porque comenzó a
preocuparme ese estado de cosas.
Estando en un hospital de Nueva York, con
una familia polaca, en oncología pediátrica, para más detalles, sin
querer oigo las instrucciones que un médico le da a la intérprete de
español para que se las transmita a la madre del niño que debe ser
operado de un cáncer de intestino: "Please, tell her not to give
to the child any soda in the three days previous to the operation."
La intérprete le dice a la señora: "el médico dice que no le dé
soda al niño tres días antes de la operación." La madre le
pregunta a la intérprete: " ¿Pero y si el niño me pide
"coca-cola"? Y la interprete le responde: "Pero, claro
que le puede dar la "coca-cola", él (refiriéndose al médico
y sin transmitirle la pregunta) dijo que no le dé soda."
Otra ilustración del triste estado de
cosas la escuché de un compañero de trabajo en el juzgado federal:
La testigo dice en español: " …y
mi marido se escapó con esa meretriz" Mi compañero dice:
"And my husband escaped with that well deserving woman".
Y la peor de todas en un tribunal estatal:
"You are charged with sexual assault and battery and of not
supporting your wife and children" Intérprete:
"Se te carga con asalto y batería
sexual y de no soportar a tu mujer y tus hijos"
Antes de continuar me gustaría aclarar
algunas definiciones para que todos sepamos de que estamos hablando:
Traducción es
el reemplazo de un texto escrito en un idioma por un texto escrito
equivalente en significado, registro y estilo en otro idioma.
La interpretación es la forma
oral de este proceso de traducción.
Las expresiones "interpretación"
e "intérprete" solamente comenzaron a definirse en el siglo
pasado y son menos conocidas a nivel popular, ya que al comienzo la
profesión apareció como tal solamente en conferencias internacionales
de alto nivel.
Todos sabemos que desde siempre hubo
intérpretes y muchos son los que definen a esta profesión como la más
antigua de la Historia. Mucho más antigua que la traducción, ya que la
palabra hablada precedió a la escrita. Pero, de la manera especializada
de idoneidad profesional como se debería exigir en nuestros días, la
interpretación comenzó en los foros y conferencias multilaterales
después de la Primera Guerra Mundial, sin que nadie imaginara que estos
foros pudiesen tener continuidad, frecuencia y expansión que
justificase asumirlo como profesión y el inglés todavía no se había
confirmado como idioma de deliberaciones diplomáticas donde el francés
ejercía su hegemonía. El inglés adquirió rango de idioma de debates
durante las deliberaciones de la Conferencia de Paz de París (1919), y
allí comenzó a adquirir importancia el papel del intérprete
Después de la Primera Guerra Mundial se
establece la Sociedad de Naciones que debe recurrir a intérpretes para
sus reuniones donde ya el inglés confirma su vigencia. La OIT también
aparece por esa fecha y se presentan tentativas de imponer el español
como tercer idioma oficial, pero sin éxito. Todavía no existen normas
para evaluar la profesión y todo se hace a nivel intuitivo. Recordemos
que hasta ahora solamente se emplea la interpretación consecutiva y en
algunos casos "resumida". Pero fue a causa del multilingüismo
en la OIT donde se planteó la necesidad más evidente de la
interpretación simultánea y Edward Filene se abocó a la creación de
un sistema técnico que lo hiciera posible, consultando para ello a
Thomas Edison, J.J. Carthy y al que lo resolvió finalmente: Gordon
Finlay. A fines de 1926 comenzó a tomar forma una tentativa de Filene y
la OIT de selección y formación de interpretes para intentar la
interpretación simultánea que en realidad se parecía más a la
interpretación telefónica con puntos de escucha.
Recién a finales de 1927 se formó un
pequeño grupito de 9 personas, y en 1928 tuvo lugar la primer
conferencia con ese sistema.
Con Nuremberg se hizo evidente la
necesidad de ampliar las bases de la técnica y la educación
especializada para los intérpretes simultáneos ya que el proceso era
de interés internacional, con jueces que no hablaban los mismos idiomas,
con testigos de practicamente toda Europa y periodistas de todo el mundo.
Fue la prueba de fuego para la simultánea y ésta salió airosa.
Con el emplazamiento de la sede de las
Naciones Unidas en Nueva York la ciudad se convierte en un punto
importante de contratación de intérpretes de conferencias. En 1949 se
crea un curso para intérpretes en la Universidad de Georgetown, y en
1965 se establece el Instituto de Estudios Internacionales de Monterey.
Esto sería un esbozo de la trayectoria
de la interpretación a nivel de organismos internacionales, veamos
ahora que pasa en los Estados Unidos con los otros tipos de
interpretación: jurídica, médica o de hospital, financiera,
científica con todas sus variedades y lo que está surgiendo ahora como
solución tipo comodín barato: "community facilitators",
personas bilingües o algo por el estilo que ofrecen sus servicios
gratuitamente o a muy bajo precio en situaciones "no específicas".
Los resultados pueden llegar a ser aterradores.
En lo que respecta a la interpretación
financiera por suerte no vemos tanta improvisación y falta de
preparación como en los campos menos remunerados. Como generalmente en
ese tipo de reuniones hay mucho dinero en juego y tanto los
participantes como los organizadores poseen más experiencia respecto a
la selección de intérpretes, las personas no capacitadas que tienen la
osadía de presentarse se "queman" casi de inmediato.
Pero veamos la evolución de la
interpretación jurídica.
Hubo muchas tragedias debidas a la falta
de interpretación idónea,
comenzando con el famoso caso de la
familia Cortéz, en Texas en 1906. Algunos de Uds. seguramente vieron la
película "La balada de Gregorio Cortéz" (1983) Hasta el 85
gran éxito de taquilla. En la historia, todo comienza con un
malentendido causado por la mala traducción de un Ranger tejano del
primer enfrentamiento de los Cortéz y el sherif, y se convierte en el
asesinato del hermano del interrogado, del sheriff, otras muertes
durante la persecución de Gregorio por una partida de Rangers, doce
años de prisión de Gregorio y otras calamidades secundarias.
A esta historia le sigue todo un rosario
de flagrantes errores judiciales:
People v. Nguyen 1989, People v. Rev Sun
Myoun Moon testimonio de Takeru Kamiyama 1981 ( en el que finalmente se
revocó la sentencia)
Zavala, 1980 ( Tres trabajadores
mejicanos secuestrados y torturados por la familia Hanigan de Douglas,
Arizona) Y una de las más recientes: Ovalle, Alvarez, 1992, juicio en
el que después de desestimar los cargos, se les tuvo que pagar $
190.000 de indemnización a los acusados por "atribuciones
erróneas".
Supongo que lo que más influyó sobre la
decisión de establecer un mínimo de control sobre los que actuaban
como intérpretes del gobierno federal en los tribunales fueron los
casos en los que fue obvio que la mala interpretación causó un
veredicto inapropiado, y el gobierno tuvo que pagar importantes sumas de
indemnización ya que todo individuo "tiene el derecho a una
correcta representación ante la ley".
Casi al mismo tiempo un periódico de
California, el San Jose Mercury News, patrocinó una investigación
sobre los servicios de intérpretes que
Ofrecía el gobierno federal. Los
periodistas que dirigían el proyecto Ewell y Schreiberger consultaron a
los intérpretes (jefes) a cargo de diferentes servicios y
representantes de la California Court Interpreters Association, se
decidió que la mejor manera de verificar el nivel del desempeño sería
asignar a intérpretes considerados como los más calificados para que
tomaran nota de los diferentes problemas de idoneidad que podrían
presentarse en los juzgados. Se examinaron 509 casos durante un lapso de
tiempo de nueve meses y la conclusión de los expertos fue que en una
escala de "inaceptable, pobre, aceptable, bueno y excelente"
lamentablemente la mayoría de los casos verificados se encontraba en la
categoría de pobre.
A menos que la interpretación inadecuada
sea flagrante y pueda ser impugnada, muchos casos no pueden ser apelados
ya que el estenógrafo del tribunal solamente toma nota de la versión
en inglés y a menos que alguno de los abogados, jueces o jurados decida
intervenir en un caso de distorsión de la versión original en el
momento inmediato, a posteriori, las cosas son mucho más difíciles de
probar. Por eso en casos de cierta envergadura es cada vez más común
ver que los abogados traen a los juicios interpretes privados,
considerados idóneos, que escuchan atentamente a los interpretes del
tribunal como para poder impugnar los errores sobre la marcha.
Una de las medidas más importantes para
mejorar la calidad de la interpretación en los juzgados federales
había sido el Court Interpretes Act de 1978 que logró los fondos para
establecer un examen para la certificación de interpretes para el
sistema federal. Así fue que a partir del año 1980, se estableció
para el español, el "creole de Haiti" y el navajo, un examen
que hasta hace poco, aprobaba solamente entre el 8 % y el 24 % de los
candidatos que se presentaban. (Eso nos da una idea del nivel general de
los candidatos). Este examen no exige ningún diploma o estudios
superiores previos y los candidatos pueden presentarse al examen cuantas
veces lo deseen. Me consta que no son pocos los que lo aprobaron "por
perseverancia" o como decimos vulgarmente "por cansancio"
después de haberse presentado 8 ó 9 veces.
El sistema Estatal ofrece a partir del
año 1996, cada dos o tres años un examen español-inglés-español con
un margen enorme de aprobados pero afortunadamente, definiendo el rango
de los candidatos lo que nos puede dar una idea de la capacidad de cada
candidato.
Pero aquí vemos que debido a la
autonomía que rige en los distintos estados, condados y otras
subdivisiones, no siempre se toma en consideración las listas de
aprobados para asignarlos a trabajar ya que algunos condados tienen sus
propios "exámenes" y que los intérpretes que alcanzaron los
rangos más altos en los exámenes quedan marginados ya que producen
cierta sensación incomoda en los intérpretes "de la casa"
que nunca tomaron el examen que en la época en que ellos fueron
contratados no existía.
No exigir un nivel mínimo de educación
previa a los exámenes, equivale a dejar abierta la puerta a toda suerte
de carencias y fallas en el desempeño, especialmente si tomamos en
cuenta las dificultades que un intérprete judicial debe enfrentar. Lo
rebuscado del lenguaje legal, con expresiones simples enredadas hasta el
punto de la incomprensión para un simple mortal, como: "Is it not
true that you never did receive any money at all?" (¿No es cierto
que Ud. nunca recibió dinero alguno?) o "Why do you think that X
failed to act to prevent this from happening?"
Otro problema que presentan las
respuestas de los testigos son los regionalismos: "Me amarraron con
un mecate, me tiraron sobre el zacate (césped), me taparon con el
petate y me dieron con la mano del metate ( mango de la moledora de
maíz)". Reconozco que este caso es un poco mucho, pero la
tranquilidad con la que un intérprete tradujo al inglés "Me
ataron a la taza" como "They tied me to a cup", con todo
desparpajo, me pone verde. Nunca más certero el viejo aforismo: "
a mayor ignorancia, mayor arrogancia".
Esto indica que estos individuos
necesitan un poco más de humildad y autocrítica para la tarea tan
importante que están desempeñando y definitivamente más preparación
académica. También sería muy útil que buena parte de estos
intérpretes sean de los países de origen de los "clientes"
para poder comprender sin problemas las expresiones populares y
regionales que dan lugar a tantos malentendidos.
Y si esto no fuera bastante también
tienen que comprender el lenguaje bastardizado o "spanglish"
que muchos de los llamados "hispanos" (esto es otro hueso duro
de roer) emplean en sus declaraciones, como por ejemplo lo que me
contestó un testigo a la pregunta: ¿De que trabaja Ud.? " Yo
trabajo de guachimá". Otro en su respuesta a como ocurrió el
accidente comienza: "Bueno, yo venia manejando el bajó… (
backhoe = retroexcavadora) y el venía con un carro lisiado… (leased).
En casos de este tipo si no se conoce la
expresión hay que tener la honestidad de admitirlo y pedir al juez que
autorice un diálogo para elucidarlo.
La experiencia indica que es útil saber
de que país proviene el individuo ya que la simple palabra
"bodega" tan frecuentemente empleada, en Argentina indica el
lugar donde se procesa el vino, en Cuba un almacén de ramos generales,
en Colombia un deposito (warehouse). Es famoso el asunto del kilo, ya
que en Cuba decir "no tengo ni un kilo" equivale a decir
"I’m broke", mientras que de la boca de un colombiano se
refiere a que no tiene un kilo de droga.
No he tenido la suerte de ver que mis
colegas de Nueva York, elucidaran el problema de "Notary
Public" que no admite la traducción que pulula por los juzgados de
"Notario" o "Escribano" ya que el notario en
América Latina al igual que en Europa es un abogado con poderes
especiales, registrado con el estado o la región para levantar actas,
autenticar firmas, certificar identidad, y para la legalización y
custodia de documentos públicos que protege con su número de
matrícula. Mientras que en EEUU el "Notary Public" tal como
lo define el Black’s Law Dictionary, es: "one that is authorized
by the State or Federal government to administer oaths and to attest to
the authenticity of signatures". Por lo tanto no es un abogado, es
cualquier hijo de vecino que después de pasar un "screening
test", compra del estado una autorización de sello por $ 50.00,
para verificación de firmas. Debido a los abusos que se produjeron con
esta "confusa" traducción de funciones, en el estado de la
Florida, desde 1992 existe por ley una prohibición de la traducción
literal de "Notary Public" como "Notario" o "Notaire".
En lo que respecta al mercado privado,
los intérpretes pueden ofrecer sus servicios sin haber pasado por
ningún examen o evaluación de sus capacidades. Existe una amplia
variedad de "certificaciones" sobre cuya seriedad no voy a
comentar porque algunas ya rayan en lo ridículo.
En ese mundo privado la contratación se
hace primordialmente por medio de agencias cuya finalidad es obviamente
poder cobrarle al cliente lo más posible y pagarle al intérprete lo
menos posible. Como ilustración de este punto les voy a presentar una
encuesta que hice en 1996 cuyos resultados me temo siguen siendo
confirmados este momento.
ENCUESTA SOBRE FACTORES DETERMINANTES
PARA LA CONTRATACIÓN DE INTERPRETES POR AGENCIAS PRIVADAS
Esta encuesta se realizó en los meses de
enero-febrero de 1996, sobre los criterios de selección que emplean las
agencias privadas para la contratación de intérpretes.
Criterios de selección de la muestra.
Dentro del universo de las agencias
existentes se tomó en cuenta lo siguiente:
- Agencias que figuran en la guía de
teléfonos como tales.
- Agencias que emplean a intérpretes de
diferentes idiomas, no solamente el español.
- Agencias que funcionan por lo menos
hace tres años
- Agencias en las que trabajan por lo
menos dos personas además del dueño.
No se consideraron filiales de agencias
tales como Berlitz, Inlingua, Transperfect, etc. que tienen filiales en
varias partes del país y en otros países.
Criterios de selección de los
encuestadores.
Se utilizaron dos tipos de encuestadores
que se hicieron pasar por intérpretes interesados en trabajar para
estas agencias:
- Individuos (hombres y mujeres) que
hablan inglés con mucho acento español.
- Individuos (hombres y mujeres) que
hablaban inglés sin acento.
Por lo menos cuatro personas llamaron a
cada agencia (hombres, mujeres, con acento, sin acento) preguntando
siempre el nombre de la persona que los había atendido. Cada
conversación duró un promedio de seis minutos. Debido a los problemas
legales que podría implicar, no se grabó la conversación.
Pero de inmediato el encuestador llenaba
un cuestionario respecto a las preguntas que se le habían hecho y las
respuestas que dio y las respuestas que le dieron a sus preguntas. Entre
cada llamada se dejó pasar un lapso de cuatro o cinco días por lo
menos.
Respecto a las personas que atendieron
las llamadas en casi el 50% de los casos fueron los dueños de las
agencias. En casi el 50% de los casos los dueños hablaban español o
algo parecido. Cuando la llamada era atendida por las secretarias un 10%
hablaba español y podemos decir que un 15% hablaba "spanglish".
En un caso de Nueva York, la secretaria preguntó al encuestador:
"Do you speak hispanic?" (¡!) En dos casos de Nueva York y
uno de New Jersey, la secretaria preguntó al encuestador sin acento:
"How come you speak Spanish, you don’t sound like."
Por lo general las secretarias parecían
aceptar más fácilmente al interprete de español cuando éste hablaba
con acento. No se evidenció ninguna preferencia respecto al sexo del
interprete, como tampoco se hicieron preguntas sobre su edad.
Las secretarias no evidenciaron ningún
interés respecto a los requisitos necesarios para la interpretación
tales como estudios, experiencia, exámenes, certificación, etc. Las
preguntas referentes a la contratación se centraban sobre el precio por
hora de los servicios. Por lo general las secretarias eran amables, no
siempre lo fueron los dueños de las agencias que se mostraban muy
impacientes cuando los encuestadores preguntaban sobre la antigüedad de
las agencias, sobre los servicios que ofrecían, si también ofrecían
servicios de transcripción, reuniones de negocios, conferencias. Varios
dueños de agencias mintieron respecto al hecho de ofrecer servicios de
conferencias y también sobre la cantidad de personas que solían
emplear.
He aquí las preguntas que se le hicieron
al encuestador, tan pronto se identificó como interprete interesado en
trabajar para la agencia, la frecuencia y las que deberían habérsele
hecho y no se le hicieron
Manhattan: 16 agencias, 64 llamadas por
teléfono.
Preguntas sobre:
Educación……..0
Experiencia……4
Certificación…..3
Precio por hora..16
Brooklyn-Queens: 10 agencias, 40 llamadas
por teléfono.
Educación ………0
Experiencia ……..2
Certificación ……2
Precio por hora …10
New Jersey: 18 agencias, 72 llamadas por
teléfono.
Educación ……….0
Experiencia………3
Certificación……..1
Precio por hora ….18
Washington DC: 8 agencias, 32 llamadas
por teléfono.
Educación……….4
Experiencia ……..3
Certificación ……6
Precio por hora….8
Atlanta (Georgia): 8 agencias, 32
llamadas por teléfono
Educación………3
Experiencia……..6
Certificación …...8
Precio por hora…8
Es elocuente que las agencias que en
promedio hicieron las preguntas más interesantes son las de Atlanta y
las de Washington. A la fecha solamente dos de las agencias de Manhattan
y una de Queens dejaron de existir. El resto de la situación no creo
que haya sufrido mayores cambios.
Lo más lamentable es que precisamente
éste mercado privado es la fuente de la mayoría de los intérpretes
que prestan servicios en los hospitales.
Hasta ahora, dentro de lo que he podido
ver, no existe ninguna certificación o habilitación seria de
intérprete para hospitales, tenemos sí, personas bilingües o algo por
el estilo, que no son sino una bomba de tiempo esperando estallar.
También tenemos cursos (algunos duran días y otros, en el mejor de los
casos algunas semanas, muchos son "on line") que "preparan"
intérpretes para esta tarea.
Vemos que por lo tanto, el obstáculo
más importante que debemos superar es la ignorancia y no me refiero
solamente a la ignorancia de los "pseudo interpretes", lo más
crucial en este caso, es la ignorancia de los que seleccionan y
contratan a esos interpretes porque ellos son los que posibilitan la
proliferación de estos personajes que desmerecen la profesión y
presentan un peligro para las personas que necesitan sus servicios.
Bogumila Michalewicz, PH. D. (a.b.d.)
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